jueves, 8 de diciembre de 2011

MENSAJE DE DICIEMBRE 2011 DE LAS MAESTRAS VISITANTES

Una extensa esfera de acción

 El Señor, Su Iglesia, las familias y las comunidades necesitan la influencia de mujeres virtuosas; de hecho, el élder M. Russell Ballard, del Quórum de los Doce Apóstoles, enseñó: “Toda hermana de esta Iglesia que haya hecho convenios con el Señor tiene el mandato divino de ayudar a salvar almas, de guiar a las mujeres del mundo, de fortalecer los hogares de Sión y de edificar el reino de Dios” .
Algunas hermanas se preguntarán si pueden cumplir objetivos tan elevados; pero, como enseñó Eliza R. Snow (1804–1887), segunda Presidenta General de la Sociedad de Socorro: “No hay ninguna hermana tan aislada ni que su influencia sea tan limitada que no pueda hacer mucho para establecer el reino de Dios sobre la tierra”. La hermana Snow también enseñó que la Sociedad de Socorro se organizó “para la realización de toda obra buena y noble” .

La participación en la Sociedad de Socorro amplía nuestras esferas de influencia al dar a cada hermana oportunidades para desarrollar la fe, fortalecer a las familias y a los hogares, y prestar servicio tanto en el hogar como alrededor del mundo. Y, afortunadamente, nuestros esfuerzos individuales y como Sociedad de Socorro no tienen que ser grandes y abrumadores, pero deben ser intencionales y constantes. Las prácticas justas como la oración personal y familiar diarias, el estudio diario de las Escrituras y el magnificar permanentemente los llamamientos de la Iglesia, ayudarán a aumentar la fe y a edificar el reino de Dios.
Para las hermanas que se preguntan si esos aportes aparentemente discretos marcan una diferencia, el élder Ballard afirma: “Toda hermana que defiende la verdad y la rectitud disminuye la influencia del mal; toda hermana que fortalece y protege a su familia está haciendo la obra de Dios; toda hermana que vive como una mujer de Dios se convierte en un ejemplo para los demás y planta las semillas de una influencia justa que se cosechará en las décadas venideras”


De las Escrituras
De nuestra historia
Eliza R. Snow, que había servido como secretaria cuando se organizó la Sociedad de Socorro en Nauvoo, fue llamada por el presidente Brigham Young (1801–1877) para recorrer toda la Iglesia y ayudar a los obispos a organizar la Sociedad de Socorro en sus barrios.
La hermana Snow enseñó: “Si alguna de las hijas y madres de Israel se siente en lo más mínimo restringida [limitada] en su esfera actual, encontrará ahora un amplio alcance para todo poder y capacidad de hacer el bien con el que ha sido tan generosamente investida… El presidente Young ha dado vuelta a la llave hacia una esfera de acción y de servicio amplia y extensa”
¿Qué puedo hacer?
1.¿Cómo puedo ayudar a las hermanas que visito para que reconozcan y actúen de acuerdo con el poder que tienen para ser una influencia de rectitud?
2.¿En qué forma puedo usar mis habilidades y talentos exclusivos para bendecir a los demás?

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HERMANAS

Un día, una mujer recién casada merendaba en casa de su madre. Hablaban de la vida, del matrimonio, de las responsabilidades y de las obligaciones de la vida adulta.

Pensativa, la madre le dijo a su hija:

“Nunca olvides a tus hermanas. Se volverán cada vez más importantes a medida que vayas envejeciendo. Aunque ames profundamente a tu marido, y a los hijos que iréis teniendo, siempre necesitarás a tus hermanas. Intenta hacer cosas con ellas de vez en cuando y compartir momentos de la vida. No olvides que hermanas significa todas las mujeres: tus amigas, tus hijas, tus compañeras y todas las que forman el grupo femenino de tu familia. Las necesitas.”

¡Menudo consejo, pensaba la hija, pues estoy recién casada, y mi marido y la familia que vamos a crear juntos será sin duda lo que dará todo el significado a mi existencia.

Sin embargo, intentó seguir el consejo de su madre. Guardaba contacto con sus hermanas, y cada año tenía más amigas que el anterior.

Fue pasando el tiempo, y poco a poco se dio cuenta de que su madre había sabido darle el mejor consejo, pues cuando se producían cambios en su vida, sus hermanas se convertían en pilares de gran ayuda.

El tiempo pasa, se va viviendo la vida, la distancia separa, los niños crecen. Los seres queridos van muriendo, los corazones se rompen, y las carreras se terminan.

Pero…las hermanas permanecen, pues ni el tiempo ni la distancia cambian nada. Siempre hay una amiga cerca de ti cuando la necesitas. Cuando tengas que cruzar el valle solitario , habrá mujeres en tu vida que estarán a tu lado para animarte, para orar por ti, para ayudarte, para tomarte en sus brazos.

Amigas, hijas, nueras, nietas, hermanas, cuñadas, madres, abuelas, tías, sobrinas, vecinas, todas bendicen tu vida. El mundo no sería el mismo sin esta complicidad entre mujeres. Nos necesitamos las unas a las otras. (Autora anónima)