Carta a una amiga, por la Hna. Teresa López.
"Panal de miel son los dichos suaves; suavidad al alma y medicina para los huesos." (Proverbios 16:24)
Querida hermana "Anónima",
Ayer, día tres de agosto, salimos de excursión a La Coruña, gran parte de los miembros de nuestra Rama de Ferrol.
El tiempo se puso de nuestra parte, pues se presentó un día maravilloso, cosa que tuvimos que agradecer a nuestro Padre Celestial.
Hermana, ¡cuánto me hubiera gustado tenerte a nuestro lado, haciéndonos compañía...! También me hubiese gustado que otras hermanas que tampoco estaban pudieran acompañarnos en aquella ocasión. Vuestra ausencia fue un poco la nube que ensombreció mi jornada.
Hoy quiero contarte a grandes rasgos cómo se desarrolló aquel día inolvidable:
Durante el viaje de ida cantamos himnos. Fue todo muy entrañable, haciendo que el tiempo que transcurrió hasta la llegada nos pareciese corto.
Lo primero que hicimos al llegar a La Coruña fue ir a la capilla. Consultamos allí los Registros Familiares, después de haber escuchado una charla sobre la genealogía por la Directora de la Historia Familiar de esa Rama.
Después de esa visita fuimos a los Cantones, y después a un parque que se llama Santa Margarita . Como allí también se encuentra la Casa de las Ciencias, los que no habían estado nunca en su interior, aprovecharon para visitarla, subiendo también hasta el Planetario que se halla en su cúspide.
A continuación, ya por la tarde, muchos de nosotros subimos a la Torre de Hércules.
Después nos acercamos al Castillo de San Antón, pero no pudimos visitarlo porque la hora de la visita ya había pasado.
Y luego regresamos de vuelta a nuestros hogares todos verdaderamente muy contentos.
Ahora te diré lo que más me gustó de esta excursión:
Lo más interesante fue, para mí, ver cómo funcionan los Registros Familiares, algo de mucha importancia para nosotros, como ya sabes.
Lo segundo, fue el lograr ascender a la Torre de Hércules, y desde allí, contemplar el horizonte, la inmensidad del mar, y ver cómo se batía éste, enfurecido, contra las rocas, para luego retroceder, como si obedeciera a una voz misteriosa que le ordenaba diciendo: "!Cuidado, de ahí no puedes pasar!" Esa voz, hermana, es la voz del Señor, la cual gobierna todo lo creado por Él.
Debemos, tenemos la obligación de obedecer, desde el ser más débil hasta el fenómeno más poderoso, tal como lo es el mar. Dios es nuestro Creador, y un amantísimo padre que quiere que regresemos a su lado. Pero para que así sea, tenemos que obedecerle.
Aunque estos recuerdos ya queden lejanos en el recuerdo, sin embargo, tú siempre estás presente en mis oraciones.
Tu hermana que no te olvida,