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viernes, 3 de mayo de 2013

MENSAJE DE MAYO 2013 DE LAS MAESTRAS VISITANTES


La paz en el hogar

Por el élder Richard G. Scott
Del Quórum de los Doce Apóstoles


Una de las más grandes bendiciones que podemos ofrecer al mundo es el poder de un hogar centrado en Cristo, donde se enseña el Evangelio, se guardan los convenios y abunda el amor.

Muchas voces del mundo en el que vivimos nos dicen que debemos vivir en forma apresurada. Hay siempre más para hacer y más que lograr; sin embargo, muy dentro de nosotros necesitamos un lugar de refugio donde reine la paz y la tranquilidad, un lugar donde podamos descansar y recobrar las fuerzas con el fin de prepararnos para las presiones de la vida.
El lugar ideal para tener paz es dentro de las paredes de nuestro hogar, donde hemos hecho todo lo posible para que el Señor Jesucristo sea su eje principal.

Algunos hogares tienen un padre digno poseedor del sacerdocio y también una fiel y devota madre, en el que ambos dirigen con rectitud. Muchos hogares están constituidos en forma diferente; sin embargo, a pesar de las circunstancias, puedes centrar tu hogar y tu vida en el Señor Jesucristo, ya que Él es la fuente de la verdadera paz en esta vida.
Asegúrate de que toda decisión que tomes, ya sea temporal o espiritual, esté basada en lo que el Salvador desea que hagas. Cuando Él es el centro de nuestro hogar, hay paz y tranquilidad; y llena la casa un espíritu de seguridad que todos los que viven allí sienten.

Como en Mayo se recibe la Liahona de la Conferencia de Abril, se escogió este mensaje para dar durante este mes a las hermanas que se deben visitar.


viernes, 5 de abril de 2013

MENSAJE DE ABRIL 2013 DE LAS MAESTRAS VISITANTES

Convenios del templo

“…las ordenanzas salvadoras que se reciben en el templo y que nos permiten regresar algún día a nuestro Padre Celestial en una relación familiar eterna, y ser investidos con bendiciones y poder de lo alto, merecen todo sacrificio y todo esfuerzo”, dijo el presidente Thomas S. Monson. Si aún no han entrado al templo, pueden prepararse para recibir las ordenanzas sagradas del templo al hacer lo siguiente:
  • Creer en nuestro Padre Celestial, en Jesucristo y en el Espíritu Santo.
  • Desarrollar un testimonio de la expiación de Jesucristo y del Evangelio restaurado.
  • Ser dignas de obtener una recomendación para el templo al pagar diezmos, ser moralmente limpias, ser honradas, guardar la Palabra de Sabiduría y vivir en armonía con las enseñanzas de la Iglesia.
  • Dar tiempo, talentos y medios para ayudar a edificar el reino del Señor.
  • Participar en la obra de historia familiar.
Además, el presidente Monson enseñó: “…cuando recordemos los convenios que hemos hecho allí [en el templo], seremos más capaces de soportar toda prueba y de superar cada tentación”.

Escrituras relacionadas



Acerca de nuestra historia

“Más de 5.000 santos colmaron el Templo de Nauvoo tras su dedicación…
“La fortaleza, el poder y las bendiciones de los convenios del templo sostuvieron a los Santos de los Últimos Días durante su travesía al Oeste, cuando sufrieron frío, calor, hambre, pobreza, enfermedades, accidentes y muertes”.
Al igual que muchas hermanas de la Sociedad de Socorro, Sarah Rich prestó servicio como obrera del templo. En cuanto a esa experiencia, dijo: “…si no hubiera sido por la fe y el conocimiento que se nos concedieron en aquel templo por… el Espíritu del Señor, esa jornada hubiera sido como un salto en la oscuridad… pero tuvimos fe en nuestro Padre Celestial… sabiendo que éramos Su pueblo escogido… y en lugar de dolor, sentíamos regocijo porque había llegado el día de nuestra liberación”.
El éxodo no fue un “salto en la oscuridad” para las fieles mujeres Santo de los Últimos Días, pues a ellas las sostenían sus convenios del templo.

¿Qué puedo hacer?

  1. ¿Acudo al templo con regularidad?
  2. ¿Animo a mis hermanas para que reciban las bendiciones del templo?

domingo, 3 de marzo de 2013

MENSAJE DE LAS MAESTRAS VISITANTES, MARZO 2013


Activación

El presidente Thomas S. Monson, nos alienta a que nos “[esforcemos] por rescatar a aquellos que necesitan nuestra ayuda y [elevarlos] al buen camino y a una vida mejor… es la obra del Señor, y cuando estamos al servicio del Señor, hermanos, tenemos derecho de recibir Su ayuda”.
Hace muchos años, LaVene Call y su compañera de maestras visitantes fueron a la casa de una hermana menos activa; tocaron a la puerta y les abrió una joven madre en bata de baño. Parecía enferma, pero pronto se dieron cuenta de que su problema era el alcohol. Las maestras visitantes se sentaron y hablaron con la perturbada madre.
“Ella es una hija de Dios, tenemos la responsabilidad de ayudarla”, dijeron después de salir. De modo que la visitaron con frecuencia, y en cada oportunidad pudieron ver y sentir un cambio para bien. Le pidieron a la hermana que asistiera a la Sociedad de Socorro; y aunque lo hizo de forma renuente, con el tiempo asistía regularmente. Después de alentarlos, ella, su esposo y su hija asistieron a la Iglesia. El esposo sintió la influencia del Espíritu Santo y dijo: “Haré lo que el obispo sugiere”. Ahora están activos en la Iglesia y se han sellado en el templo.

Acerca de nuestra historia

Ayudar a aquellos que se han extraviado a que regresen al evangelio de Jesucristo siempre ha sido parte de ser Santo de los Últimos Días y miembro de la Sociedad de Socorro. El presidente Brigham Young (1801–1877) dijo: “Tengamos compasión unos con otros… que los que puedan ver guíen a los ciegos hasta que éstos puedan ver por sí mismos el camino”.
Eliza R. Snow, segunda Presidenta General de la Sociedad de Socorro, reconoció con gratitud los esfuerzos de las hermanas de Ogden, Utah, EE. UU., para fortalecerse mutuamente. Dijo: “Estoy muy al tanto de que mucho de lo que se dona [en relación con el servicio] nunca queda asentado en los libros [de registro]”. Pero al reconocer que se lleva un registro celestial de la obra de las hermanas que tienden una mano a las personas cuyo corazón se ha enfriado, agregó: “El presidente José Smith dijo que esta sociedad se organizó para salvar almas… Hay otro libro que se lleva con un registro de su fe, bondad, buenas obras y palabras… Ningún servicio queda en el olvido”.


viernes, 1 de febrero de 2013

MENSAJE DE FEBRERO 2013 DE LAS MAESTRAS VISITANTES


Fe, Familia, Socorro
Las hermanas nuevas en la Iglesia —entre ellas las mujeres jóvenes que ingresan a la Sociedad de Socorro, las hermanas que vuelven a la actividad y las conversas nuevas— necesitan el apoyo y la amistad de las maestras visitantes. “Podrán ver cuán vital es la participación de los miembros en la retención de los conversos y en el hacer volver a los menos activos a la actividad total”, dijo el élder M. Russell Ballard, del Quórum de los Doce Apóstoles. “Comprendan… que la Sociedad de Socorro… [puede ser uno de los recursos más poderosos] para demostrar amistad que tengamos en la Iglesia… extiendan temprano una mano de amistad a los que se les esté enseñando y reactivando, y amen a los que lleguen a la Iglesia [mediante su organización]”.
Como integrantes de la Sociedad de Socorro, podemos ayudar a los miembros nuevos a aprender prácticas básicas de la Iglesia, tales como:
  • Dar un discurso.
  • Expresar su testimonio.
  • Obedecer la ley del ayuno.
  • Pagar el diezmo y otras ofrendas.
  • Participar en la obra de historia familiar.
  • Efectuar bautismos y confirmaciones por sus antepasados fallecidos.
“Se requieren amigos atentos que… hagan sentir [a los miembros nuevos] cómodos y bienvenidos en la Iglesia”, dijo el élder Ballard. Todos nosotros, pero especialmente las maestras visitantes, tenemos la responsabilidad importante de establecer amistad con los miembros nuevos como una manera de ayudarlos a estar firmemente “convertidos al Señor” (Alma 23:6).


Acerca de nuestra historia

El presidente Gordon B. Hinckley (1910–2008), dijo: “Con un número de conversos cada vez mayor debemos incrementar de manera substancial nuestros esfuerzos para ayudarlos a integrarse. Cada uno de ellos necesita tres cosas: un amigo, una responsabilidad y ser nutrido ‘por la buena palabra de Dios’ (Moroni 6:4)”.
Las maestras visitantes están en la posición de ayudar a quienes están bajo su cuidado. A menudo la amistad viene primero, como lo fue para una joven hermana de la Sociedad de Socorro que era la maestra visitante de una hermana mayor. Les había costado forjar una amistad hasta que trabajaron juntas en un proyecto de limpieza; se hicieron amigas y, mientras hablaban acerca del mensaje de las maestras visitantes, las dos fueron nutridas por “la buena palabra de Dios”.
El presidente Joseph Fielding Smith (1876–1972) dijo que la Sociedad de Socorro “es parte vital del reino de Dios sobre la tierra y… ayuda a sus miembros fieles a obtener la vida eterna en el reino de nuestro Padre”.

¿Qué puedo hacer?

  1. ¿Oro por mi compañera y pido que el Espíritu nos guíe cuando ministramos a nuestras hermanas?
  2. ¿De qué maneras servimos a cada hermana que está bajo nuestro cuidado para que sepa que realmente nos preocupamos por ella?





jueves, 24 de enero de 2013

QUÉ ES SER MAESTRA VISITANTE



Sólo depende de nosotras que seamos  buenas Maestras Visitantes o no, que hagamos todo lo posible por esforzarnos en ayudar de corazón a las hermanas que se nos han asignado. No sólo debemos procurar ir a visitarlas, sólo por cumplir con nuestra obligación, sino que debemos velar por ellas y aprender a amarlas de todo corazón.
Sí que somos las guardianas de nuestras hermanas. Sí que tenemos que cumplir con este llamamiento del Señor, aún cuando no hayan puesto las manos sobre nuestras cabezas para otorgárnoslo aquí en la tierra, porque seguramente ya lo hicieron en el cielo.

http://youtu.be/Xna7_T1mO1o



jueves, 10 de enero de 2013

MENSAJE DE ENERO 2013 DE LAS MAESTRAS VISITANTES

Obra misional

Los Santos de los Últimos Días son enviados para “obrar en [la viña del Señor] en bien de la salvación de las almas de los hombres” (D. y C. 138:56), lo cual incluye la obra misional. No necesitamos un llamamiento misional formal para compartir el Evangelio. A nuestro alrededor, existen personas cuyas vidas serán bendecidas mediante el Evangelio y, a medida que nos preparemos, el Señor nos utilizará. Las maestras visitantes aceptan sus responsabilidades espirituales y ayudan a “llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre” (Moisés 1:39).
Cuando el profeta José Smith organizó la Sociedad de Socorro en 1842, dijo que las mujeres no sólo debían cuidar de los pobres, sino también salvar almas. Éste sigue siendo nuestro propósito.
“[El Señor] concede un testimonio de la verdad a quienes lo compartirán con los demás”, dijo el presidente Dieter F. Uchtdorf, Segundo Consejero de la Primera Presidencia. “Más aún, el Señor espera que los miembros de Su Iglesia ‘en todo tiempo [abran la] boca para declarar [Su] evangelio con el son de regocijo’ (D. y C. 28:16)… A veces una sola frase de testimonio puede desencadenar acontecimientos que influyen en la vida de alguien por la eternidad”.


Acerca de nuestra historia

La historia de Olga Kovářová, de la antigua Checoslovaquia, es un ejemplo de nuestra historia de la Sociedad de Socorro sobre la obra misional de un miembro. En 1970, Olga estudiaba un doctorado y anhelaba una vida espiritual más profunda. Se percató de Otakar Vojkůvka, un Santo de los Últimos Días de 75 años. Ella dijo: “Me pareció de setenta y cinco años de edad, pero en su corazón más bien tenía dieciocho años y estaba lleno de gozo. Eso era muy inusual en Checoslovaquia en ese tiempo de cinismo”.
Olga les preguntó a Otakar y a su familia cómo habían hallado gozo. Ellos le presentaron a otros miembros de la Iglesia y le regalaron un ejemplar del Libro de Mormón; ella lo leyó con avidez y muy pronto fue bautizada y confirmada. Desde entonces, Olga ha sido una influencia para bien en un mundo de opresión política y persecución religiosa. Ella sirvió como presidenta de la Sociedad de Socorro de su pequeña rama y ayudó a salvar el alma de los demás al traerlos a Cristo.


¿Qué puedo hacer?

  1. ¿Sigo las impresiones del Espíritu Santo al compartir mi testimonio con las hermanas a las que visito?
  2. ¿Cómo ayudo a las hermanas que están bajo mi cuidado a aprender el Evangelio?



domingo, 9 de diciembre de 2012

MENSAJE DE LAS MAESTRAS VISITANTES, DICIEMBRE 2012

El programa de las maestras visitantes, una obra de salvación

El programa de las maestras visitantes da a las mujeres la oportunidad de cuidarse, fortalecerse y enseñarse unas a otras; realmente es una obra de salvación. Mediante este programa, las hermanas ministran en nombre del Salvador y ayudan a preparar a las mujeres para las bendiciones de la vida eterna.
“Debemos ‘amonestar, exponer, exhortar, enseñar e invitar a [los demás] a venir a Cristo’ (D. y C. 20:59), como lo dice el Señor en Sus revelaciones”, dijo el presidente Spencer W. Kimball (1895–1985). Además dijo: “Su testimonio es un medio sumamente eficaz”.
Cuando como maestras visitantes aumentamos nuestro conocimiento de las verdades del Evangelio, nuestros testimonios fortalecen y ayudan a las hermanas que se están preparando para recibir el bautismo y la confirmación; ayudamos a los miembros nuevos a afianzarse en el Evangelio; nuestras visitas y amor “[traen] de regreso a aquellos que se han apartado [y dan calor] al corazón de los que se han enfriado para con el Evangelio”; y alentamos a las hermanas a venir a Cristo mediante la asistencia al templo.
El presidente Kimball dijo a las maestras visitantes: “Ustedes van a salvar almas y quién puede decir cuántas de las buenas personas que actualmente son activas en la Iglesia lo son a causa de que ustedes estuvieron en sus hogares y les brindaron una nueva perspectiva, una nueva comprensión; lograron que recibieran revelación y ampliaron sus horizontes…
“Como ven, no están salvando únicamente a hermanas, sino quizás también a esposos y hogares”.


Acerca de nuestra historia

Cuando el profeta José Smith organizó la Sociedad de Socorro, dijo que las mujeres no sólo debían velar por el pobre sino también por la salvación de las almas. También enseñó que las mujeres de la Iglesia tienen funciones esenciales en el plan de salvación de nuestro Padre Celestial. Guiadas por los principios que enseñó el profeta José Smith, trabajamos juntas como hermanas de la Sociedad de Socorro a fin de preparar a las mujeres y a sus familias para recibir las bendiciones más grandes de Dios.
El presidente Brigham Young dijo: “Tengamos compasión unos con otros y tratemos de que los fuertes ayuden con devoción a los débiles hasta que éstos se conviertan en fuertes, y que los que puedan ver guíen a los ciegos hasta que éstos puedan ver por sí mismos el camino”.
Si desea más información, visite www.reliefsociety.lds.org.



¿Qué puedo hacer?

  1. ¿Cómo me prepara la Sociedad de Socorro para las bendiciones de la vida eterna?
  2. ¿Qué puedo hacer para aumentar la fe de quienes están bajo mi cuidado?



viernes, 9 de noviembre de 2012

MENSAJE DE LAS MAESTRAS VISITANTES, NOVIEMBRE 2012


EL CUIDADOR
(Del discurso del Pte. Henry B. Eiring, Conferencia General, Octubre 2012, en la Reunión General de la Sociedad de Socorro)

...Las mujeres de la Iglesia de Jesucristo han avanzado para convertirse en la sociedad de hermanas que la madre del profeta José Smith, Lucy Mack Smith, describió con estas palabras: 
“Debemos atesorarnos unas a otras, velar unas por otras, consolarnos unas a otras y adquirir conocimiento a fin de que todas nos sentemos juntas en el cielo”...

...En nuestra época, muchas hermanas valientes por todo el mundo han puesto su fe en acción en cientos de lugares, y en sus corazones y oraciones hacen la misma pregunta sobre el futuro de sus vidas de servicio (¿Qué más pueden hacer ahora las manos generosas?).
Cada una de ustedes se halla en un momento particular de su trayectoria a la vida eterna. Algunas tienen años de experiencia y otras están al comienzo de su discipulado terrenal. Cada una es única en cuanto a su historia personal y sus desafíos, pero todas son hermanas e hijas amadas de nuestro Padre Celestial, quien las conoce y vela por cada una de ustedes...

...Al conservar la fe, verán que el Señor las invitará con frecuencia a servir a alguien necesitado cuando no parezca ser conveniente. Incluso podrá parecer una tarea desagradable y quizás hasta imposible. Cuando se presente la ocasión, tal vez parezca que no se las necesite o que otra persona pueda fácilmente ayudar.
Recuerden que cuando el Señor nos permite encontrar a alguien afligido, honramos al buen samaritano tanto por lo que no hizo como por lo que sí hizo. Él no pasó de largo por otro lado aun cuando el viajero golpeado en el camino era un extranjero y quizás un enemigo. Él hizo lo que pudo por el hombre maltratado y luego puso en marcha un plan específico para que otras personas hicieran más. Hizo eso porque entendía que el ayudar puede requerir más de lo que una sola persona es capaz de hacer...

...Se envía al Espíritu Santo a ustedes y a quienes ustedes cuidan. Recibirán fuerza y a la vez serán inspiradas para conocer los límites y el alcance de su capacidad para servir. El Espíritu las consolará cuando quizás se pregunten: “¿He hecho suficiente?”.
Testifico que el Señor estará con ustedes y su camino será preparado y señalado para ustedes por medio de Él, en su servicio hacia las personas a las que Él ama en sus necesidades y pruebas. En el sagrado nombre de Jesucristo. Amén.



martes, 16 de octubre de 2012

MENSAJE DE LAS MAESTRAS VISITANTES, OCTUBRE 2012



Honrar nuestros convenios

El programa de las maestras visitantes es una expresión de nuestro discipulado y una manera de honrar nuestros convenios al servirnos y fortalecernos unas a otras. Un convenio es una promesa sagrada y perpetua entre Dios y Sus hijos. “Al reconocer que somos hijos del convenio, sabemos quiénes somos y lo que Dios espera de nosotros”, dijo el élder Russell M. Nelson, del Quórum de los Doce Apóstoles. “Su ley se escribe en nuestros corazones. Él es nuestro Dios y nosotros somos Su pueblo”.
Como maestras visitantes podemos fortalecer a las hermanas que visitamos en su empeño por guardar sus convenios sagrados. Al hacerlo, las ayudamos a prepararse para las bendiciones de la vida eterna. “Toda hermana de esta Iglesia que haya hecho convenios con el Señor tiene el mandato divino de ayudar a salvar almas, de guiar a las mujeres del mundo, de fortalecer los hogares de Sión y de edificar el reino de Dios”, dijo el élder M. Russell Ballard, del Quórum de los Doce Apóstoles.
Cuando hacemos y guardamos los convenios sagrados, nos convertimos en instrumentos en las manos de Dios; entonces podremos expresar nuestras creencias y fortalecer mutuamente nuestra fe en el Padre Celestial y en Jesucristo.

Acerca de nuestra historia

El templo es “…un lugar de acción de gracias para todos los santos”, le reveló el Señor al profeta José Smith en 1833. Es “…un sitio de instrucción para todos aquellos que son llamados a la obra del ministerio en sus varios llamamientos y oficios; a fin de que se perfeccionen en el entendimiento de su ministerio, en teoría, en principio y en doctrina, en todas las cosas pertenecientes al reino de Dios sobre la tierra” (D. y C. 97:13–14).
A principios de 1840, las hermanas de la Sociedad de Socorro de Nauvoo, Illinois, se ayudaron mutuamente a prepararse para las ordenanzas del templo. En las ordenanzas del sacerdocio mayor que los Santos de los Últimos Días recibieron en el Templo de Nauvoo, “se [manifestó] el poder de la divinidad” (D. y C. 84:20). “A medida que los santos guardaron sus convenios, ese poder los fortaleció y los sostuvo en las aflicciones de los días y años que siguieron”.
Actualmente en la Iglesia, hombres y mujeres fieles de todo el mundo prestan servicio en el templo y continúan hallando fortaleza en las bendiciones que sólo se reciben por medio de las ordenanzas del templo.

Si desea más información, visite www.reliefsociety.lds.org.


¿Qué puedo hacer como Maestra Visitante?

  • ¿Cómo me fortalecen mis convenios?
  • ¿Cómo estoy ayudando a las hermanas que están bajo mi cuidado a guardar sus convenios?



sábado, 1 de septiembre de 2012

MENSAJE DE LAS MAESTRAS VISITANTES SEPTIEMBRE 2012

Necesidades especiales y el servicio prestado

“…siempre habrá personas con necesidades”, dijo el presidente Thomas S. Monson, “y cada uno de nosotros puede hacer algo para ayudar a alguien… a menos que nos perdamos en el servicio a los demás, nuestra propia vida tiene poco propósito”.

Como maestras visitantes podemos sinceramente llegar a conocer y amar a cada hermana que visitamos. El servicio que prestemos a quienes visitamos fluirá con naturalidad a causa de nuestro amor por ellas  (véase Juan 13:34–35).
¿Cómo podemos conocer las necesidades espirituales y temporales de nuestras hermanas para prestar servicio cuando sea necesario? 
Como maestras visitantes, tenemos el derecho de recibir inspiración cuando oramos por quienes visitamos.
Mantener contacto frecuente con nuestras hermanas también es importante. Visitarlas personalmente, llamarlas por teléfono, darles mensajes de ánimo, mandarles correos electrónicos, sentarse junto a ellas en las reuniones, elogiarlas con sinceridad, saludarlas en la capilla, ayudarlas en momentos de enfermedad o necesidad y hacer otros actos de servicio nos ayudan a velar y a fortalecernos unas a otras.

A las maestras visitantes se les pide que informen sobre el bienestar de las hermanas y de cualquier necesidad especial que ellas tengan, así como del servicio que se les ha prestado. Esta clase de informes y el servicio que prestamos a nuestras hermanas nos ayuda a demostrar nuestro discipulado.

Acerca de las Escrituras


Acerca de nuestra historia

El servirnos unas a otras ha sido siempre esencial en el programa de las maestras visitantes. Mediante el servicio constante brindamos bondad y amistad que van más allá de las visitas mensuales; lo que cuenta es el cuidado que brindamos.
“Quisiera suplicar a nuestras hermanas que dejen de preocuparse de… una llamada por teléfono o una visita trimestral o mensual”, dijo Mary Ellen Smoot, decimotercera Presidenta General de la Sociedad de Socorro. Ella nos pidió que, “en vez de ello, [nos concentremos] en brindar cuidado amoroso a esas almas tiernas”.
El presidente Spencer W. Kimball (1895–1985) enseñó: “…es vital que nos prestemos servicio unos a otros en el reino”. Sin embargo, él reconoció que no todo servicio tiene que ser heroico. “Son muchas las veces en que nuestros actos de servicio consisten simplemente en palabras de aliento, en ofrecer ayuda en tareas cotidianas”, dijo, “¡pero qué consecuencias gloriosas pueden tener esos actos de ayuda y las acciones sencillas pero deliberadas!”.

Si desea más información, visite www.reliefsociety.lds.org.

¿Qué puedo hacer?

  1. ¿Procuro inspiración personal para saber cómo responder a las necesidades espirituales y temporales de cada hermana a la que se me asigna cuidar?

  2. ¿Cómo saben las hermanas que están bajo mi cuidado que me preocupo por ellas y por su familia?


viernes, 24 de agosto de 2012

TOMEMOS EN SERIO NUESTRA RESPONSABILIDAD DE SER MAESTRAS VISITANTES


En el siguiente vídeo nos podemos echar unas risas al ver lo que NUNCA debemos hacer como Maestras Visitantes cuando vamos las dos compañeras a visitar a una hermana. 
Por supuesto que está grabado en plan satírico y exagerado (o eso esperamos) .


Al final del vídeo sí que podemos ver la manera correcta en la que debemos hacer nuestras visitas.

http://youtu.be/f8NHvU1ufa0

Así que la próxima vez que vayamos a hacer nuestras visitas como Maestras Visitantes,  hagamos TODO LO POSIBLE para hacer un



domingo, 5 de agosto de 2012

MENSAJE DE AGOSTO 2012 DE LAS MAESTRAS VISITANTES

Actuar en tiempo de necesidad

Uno de nuestros propósitos como maestras visitantes es ayudar a fortalecer las familias y los hogares. Las hermanas a las que visitamos deberían poder decir: “Si tengo problemas, sé que mis maestras visitantes me brindarán ayuda sin esperar a que se la pida”. A fin de servir, tenemos la responsabilidad de ser conscientes de las necesidades de las hermanas que visitamos; al procurar inspiración, sabremos cómo responder a las necesidades espirituales y temporales de cada hermana que se nos ha asignado visitar. Después, por medio de nuestro tiempo, nuestras habilidades, nuestros talentos, las oraciones de fe y el apoyo espiritual y emocional, ayudaremos a dar servicio caritativo en tiempos de enfermedades, fallecimiento y otras circunstancias especiales.
Mediante los informes de las maestras visitantes, la presidencia de la Sociedad de Socorro determina qué personas tienen necesidades especiales debido a enfermedades físicas o emocionales, emergencias, nacimientos, fallecimientos, discapacidades, soledad y otros problemas. Luego, la presidenta informa lo que averiguó al obispo y, bajo su dirección, ella coordina la ayuda.
Como maestras visitantes podemos tener “gran motivo… para regocijarnos” gracias a “la bendición que se ha conferido sobre [nosotras], que hemos sido [hechas] instrumentos en las manos de Dios para realizar esta gran obra” (Alma 26:1, 3).


Escrituras relacionadas con el tema:

Acerca de nuestra historia

En los primeros años de la Iglesia, los miembros eran pocos y estaban centralizados; podían responder rápido cuando alguien tenía una necesidad. Hoy, la cantidad de miembros supera los catorce millones y están extendidos por todo el mundo. El programa de maestras visitantes es parte del plan del Señor para proporcionar ayuda a todos Sus hijos.
“El único sistema que podría proporcionar socorro y consuelo a lo largo y ancho de una Iglesia tan grande en un mundo tan diverso, sería mediante siervas individuales que estuvieran cerca de los necesitados”, dijo el presidente Henry B. Eyring, Primer Consejero de la Primera Presidencia.
“…Todo obispo y presidente de rama tiene una presidenta de la Sociedad de Socorro en quien puede confiar”, agregó. “Ella tiene maestras visitantes que conocen las pruebas y las necesidades de cada hermana. Por medio de ellas, la presidenta puede saber lo que está en el corazón de las personas y las familias, y puede satisfacer necesidades y ayudar al obispo en su llamamiento de velar por las personas en forma individual y por las familias”.
Si desea más información, visite www.reliefsociety.lds.org.



¿Qué puedo hacer para prepararme y ser una buena Maestra Visitante?

  1. ¿Estoy usando mis dones y talentos para bendecir a los demás?
  2. ¿Saben las hermanas que están bajo mi cuidado que estoy dispuesta a ayudarlas cuando tienen alguna necesidad?



Seguidores

HERMANAS

Un día, una mujer recién casada merendaba en casa de su madre. Hablaban de la vida, del matrimonio, de las responsabilidades y de las obligaciones de la vida adulta.

Pensativa, la madre le dijo a su hija:

“Nunca olvides a tus hermanas. Se volverán cada vez más importantes a medida que vayas envejeciendo. Aunque ames profundamente a tu marido, y a los hijos que iréis teniendo, siempre necesitarás a tus hermanas. Intenta hacer cosas con ellas de vez en cuando y compartir momentos de la vida. No olvides que hermanas significa todas las mujeres: tus amigas, tus hijas, tus compañeras y todas las que forman el grupo femenino de tu familia. Las necesitas.”

¡Menudo consejo, pensaba la hija, pues estoy recién casada, y mi marido y la familia que vamos a crear juntos será sin duda lo que dará todo el significado a mi existencia.

Sin embargo, intentó seguir el consejo de su madre. Guardaba contacto con sus hermanas, y cada año tenía más amigas que el anterior.

Fue pasando el tiempo, y poco a poco se dio cuenta de que su madre había sabido darle el mejor consejo, pues cuando se producían cambios en su vida, sus hermanas se convertían en pilares de gran ayuda.

El tiempo pasa, se va viviendo la vida, la distancia separa, los niños crecen. Los seres queridos van muriendo, los corazones se rompen, y las carreras se terminan.

Pero…las hermanas permanecen, pues ni el tiempo ni la distancia cambian nada. Siempre hay una amiga cerca de ti cuando la necesitas. Cuando tengas que cruzar el valle solitario , habrá mujeres en tu vida que estarán a tu lado para animarte, para orar por ti, para ayudarte, para tomarte en sus brazos.

Amigas, hijas, nueras, nietas, hermanas, cuñadas, madres, abuelas, tías, sobrinas, vecinas, todas bendicen tu vida. El mundo no sería el mismo sin esta complicidad entre mujeres. Nos necesitamos las unas a las otras. (Autora anónima)